miércoles 30 de enero de 2008

HISTORIA DE LA RAZA


HISTORIA DE LOS PODENCOS EN LA CUENCA DEL MEDITERRANEO.
Si bien el origen de los podencos se pierde en la
noche de los tiempos, no habiendo sido esclarecido todavía, tampoco cabe
duda que su historia está íntimamente ligada a la Cuenca del Mediterráneo
formando parte indisoluble en la venatoria, especialmente del binomio
podenco-conejo. Y esta tesitura, queda resuelta magistralmente en el caso
del Podenco Andaluz por D. Manuel C. Jarén Nebot, gran estudioso y
conocedor de las razas autóctonas andaluzas, quien en su monografía:
"Podenco Andaluz... El rey humilde" nos ofrece un profundo estudio de la
historia de la raza. De ahí que retomemos sus palabras a continuación
(Tomado de la revista Todo Perros nº 21, 1.996)

Un poco de Historia


Pocas veces a lo largo de la historia los habitantes
de la Península Ibérica hemos tenido tiempo para pensar en nuestras
raíces. Han sido tantos los pueblos, culturas y civilizaciones que han
venido a asentarse en nuestras tierras y latitudes, que nuestros abuelos
entre batallas y colonizaciones no prestaron atención a sus ancestros.
Poco a poco, y con el pasar de los siglos, las primitivas culturas celtas,
íberas y tartessas fueron fundiéndose con una ingente mezcla de razas que
al cabo del tiempo y a veces con pena, otras con gloria, forjó nuestra
querida España. Debido al gran vigor híbrido cultural del cual procedemos
podemos presumir de variedad y a la vez de unidad. Pero, ¿qué nos queda de
la primitiva Iberia? ¿Queda algo de nuestro territorio, que no sea
importado por otra civilización? ¿qué nos une con nuestros antepasados y
qué une a los pueblos? ¿qué hace de un pueblo no pierda su identidad? Está
claro: las tradiciones. Un pueblo sin tradiciones no es nada.
En España, las tradiciones son innumerables. Muchas
arrancan en épocas recientes y otras se pierden en la noche de los
tiempos. Existen en nuestro país dos tradiciones culturales sin las cuales
nuestra historia no sería igual. Por un lado, la tauromaquia; por otro, la
caza. Los primeros libros en castellano están dedicados a la caza y la
repercusión que el ejercicio venatorio ha tenido en nuestra historia ha
sido capital. No existe zona alguna de nuestro país que no posea
connotaciones propias en materia cinegética y esto es algo que bucea en la
mismísima esencia del hombre como especie. Ya en el Paleolítico, nuestra
península estaba habitada por seres humanos. Cuevas como las de Altamira,
El Castillo y La Pasiega, en el Paleolítico Superior, y La Vieja en
Alpera, Minateda en Albacete y Cogull en Lérida, en el Mesolítico,
reflejan al final de las glaciaciones, (en el periodo Würm IV, 9000 años
a.C.) escenas de arte rupestre en las que la caza es algo primordial y
fundamental, como no podía ser de otra manera.
No están claros los orígenes filogenéticos del perro,
unos autores apuntan una descendencia lupoide, otros teorizan sobre la
evolución a partir de chacales, y muchos opinan que es mejor no
aventurarse en afirmaciones difíciles de demostrar. Delgado Bermejo y
cols, en su obra "Clasificación funcional de las razas caninas. Mejora
Genética Canina", consideran al perro tipo podenco dentro del grupo de los
Graioides, del cual derivan por un lado los galgos, y por otro lado los
podencos. En lo que casi todos coinciden es que en el Paleolítico se
inicia la cooperación interespecífica hombre-perro. Evidentemente, los
cánidos primitivos que se unieron al hombre debieron ser autosuficientes y
capaces de buscarse el sustento por sí solos.
Pues he aquí en los mismísimos albores de la
cooperación entre el hombre y el perro, las representaciones de arte
rupestre de nuestra península nos reflejan unos cánidos muy similares a
los plasmados en las cuevas norteafricanas como las de Tassali-n-Ajier en
el Sahara occidental. Algunos autores y arqueólogos interpretan a estos
cánidos como lobos. Sin embargo, rasgos como el tamaño de las orejas,
conformación de las cajas torácicas, formas de las colas y estructuras
generales de estos animales, nos hacen pensar que no son lobos. Son
animales que desde siempre han estado ahí mucho más cercano a nosotros,
estos animales son..., son..., ¡podencos!
El perro podenco primitivo derivó, con el pasar del
tiempo, en diversas razas. Algunas, como el Cirneco del Etna, el Basenji o
el Canaan dog se consolidaron fuera de nuestras fronteras, pero se hallan
irremediablemente vinculados filogenéticamente a los perros del
Mediterráneo occidental.
Sin embargo, la verdadera cuna y santuario del podenco
seguía estando en el mismo sitio: la Península Ibérica. Cuatro zonas
diferenciadas produjeron familias (a la postre núcleos raciales) de perros
podencos diferenciadas. Tres de estos núcleos son archipiélagos, Canarias,
Baleares y Azores. Podenco Canario, Ibicenco y Azoriano son los endemismos
de estas tierras. La existencia de razas diferenciadas en los
archipiélagos próximos a la Península tiene una fácil explicación.
Originariamente, estas islas no se encontraban habitadas y el perro como
especie no existía en ellas. Tras ser introducidos por el hombre, los
podencos por procesos o de aislamiento, deriva genética, selección y
consanguinidades empezaron a manifestar diferencias tanto morfológicas
como funcionales que al cabo de tiempo consolidaron el material genético
existente en razas con características propias. En la Península, con el
pasar del tiempo, los podencos quedarían constituidos en dos grandes
núcleos, por un lado, los podencos portugueses, por otro, el protagonista
de este trabajo, el Podenco Andaluz.
Es extraordinario el gran parecido que los podencos
andaluces actuales tienen con los perros representados en las pinturas
rupestres. ¿Por qué ha evolucionado tan poco en diez mil años?
Intentaremos darle respuesta.
Como hemos visto, el área de origen del podenco se
enclava en zonas de clima típicamente mediterráneo. El clima mediterráneo
se caracteriza por pluviometrías escasas, veranos muy calurosos e
inviernos templados a fríos. No es raro que en zonas de interior
andaluzas, se pase de cuarenta y cinco grados en verano a varios grados
bajo cero en invierno. La vegetación que existe en estas zonas está
adaptada a este entorno hostil al cual hay que añadir una falta total de
precipitaciones en los meses de estío. Las plantas han desarrollado
estructuras de defensa como espinescencias, hojas coriáceas y tallos duros
y fuertes. Es en este terreno donde los podencos andaluces se
desenvuelven. Cualquiera que haya visitado las tremendas espesuras de
jaras, brezos, coscojas y aulagas que existen en Sierra Morena, sabrá
hasta que punto han de ser duros los animales que allí se atrevan a cazar.
Porque el podenco andaluz no tiene otra razón de ser que la caza. Todo en
el podenco es para la caza, su anatomía, su carácter, su psicología y su
movimiento no tiene razón de ser si no es para cazar; y para cazar en
nuestras latitudes. Es por esto por lo cual no ha evolucionado; porque no
lo necesita; porque aquí es insuperable; es el Rey.

El Podenco en la literatura


En nuestro País, la literatura venatoria es de una
riqueza inigualable. Diversos autores a lo largo de la historia han
coincidido en alabar al podenco de forma absolutamente justa, ya que todo
aquél que lo hubiese visto trabajar no podía por menos que asentir en la
abismal superioridad de nuestros podencos frente a otras castas caninas.
Corría el siglo XV cuando la familia Hurtado de
Mendoza escribe al rey de Castilla con motivo del envío de unos presentes
en deferencia al gran apoyo que la citada familia recibía de la corona.
Los Hurtado de Mendoza pertenecían a la rama segunda de la casa del
infantado, y eran dueños de grandes extensiones de tierras y muchas
cabezas de ganado. Como nobles, eran asiduos en el ejercicio venatorio, y
poseían unas magníficas cuadras y una gran rehala con "... un buen cavdal
de Podencos et Lebreles et de Alanos".
"El señor enbio vos tres, dos podencos et una podenca es mejor casta que
ay en el mundo y del hum podenco vos certifico que non se puede mejorar"
Los podencos pelicerdeños de los Hurtado fueron muy
alabados por la corte y sus descendientes montaron con los mejores perros
de los monarcas castellanos durante muchos años.
En 1644 (siglo XVII) Alonso Martínez del Espinar en su
"Arte de Ballestería y Montería" destaca al podenco como uno de los tipo
caninos más difundidos y apreciados por los cazadores de la época, sin
bien es verdad que en el siglo XVII los nobles preferían a los perros de
muestra, y la mayor parte de la bibliografía de la época está dedicada
casi por exclusividad a los perdigueros y perros de punta. El podenco pasó
a convertirse en el perro del pueblo. La absoluta autosuficiencia del
podenco para la caza menor le hizo gran aliado del campesinado con pocos
recursos, para los cuales la caza no era un deporte, sino un modo de
subsistencia.
Durante el siglo XVIII siguió la tónica respecto a las
obras literarias dedicadas a la caza. La nobleza versada en la letras y
claramente influenciada por esnobismos foráneos inició un despegue
cualitativo para lograr mayores privilegios sobre el pueblo llano.
Comenzaron sesudos debates para reivindicar la pertenencia (casi por obra
divina) al grupo de los elegidos.
Dice José Cadalso en sus "Cartas Marruecas". "Instando
a mi amigo cristiano a que me explicase qué era nobleza hereditaria,
después de decirme mil cosas que no entendí, y de reírse conmigo de muchas
cosas que decía ser muy respetable en todo el mundo, concluyó con estas
voces, interrumpidas con otras tantas carcajadas de risa: Nobleza
hereditaria es la vanidad que yo fundo en que ochocientos años antes de mí
nacimiento, muriese uno que se llamó igual que yo me llamo, y fue un
hombre de provecho, aunque yo sea un inútil".
Este ambiente es el que se respira en la sociedad de
una época de grandes privilegiados para la clase noble y de gran hambrunas
para la población campesina que vio cómo para poder sobrevivir se hacían
repartir por las villas las llamadas "sopas económicas", consistentes en
chirivías hervidas, algarrobas, pan duro, manteca de cerdo, sal y vinagre
y agua en cantidad. Veinticinco libras de este preparado era ración para
cincuenta personas.
Esta situación se prolongó durante toda la segunda
mitad del siglo XVIII, y en Andalucía sumió al campesino en la más
profunda de las miserias. En este contexto, el podenco, como animal
prácticamente autosuficiente, estuvo al lado de los pobres como gran
ayuda, pues bastaba un solo perro para aportar algo de carne de caza a los
depauperados estómagos de sus dueños.
El siglo XIX no comenzó mejor para el pueblo español,
ya que tras las hambrunas del dieciocho, llegó la ocupación francesa, con
la consiguiente continuidad de falta de alimentos durante la guerra. Sin
embargo, el podenco seguía allí, al lado del campesinado.
En el año 1864 es publicado en Madrid el "Tesoro de
los perros de caza o arte de conocer las razas de perros". Esta obra
recopilada fue editada por una sociedad de cazadores de la cual no
conocemos ni su sede ni su denominación. En los párrafos dedicados al
podenco, podemos leer:
"El podenco ha de ser muy ligero, aunque no tanto como el galgo, y ha
de tener la cabeza ancha, el hocico agudo, las orejas como el lobo,
derechas hacia arriba, la cola enroscada y muy poblada de pelo por la
parte inferior. Este perro es muy mañoso y sutil y de un olfato
sobresaliente para los rastros: Mata los conejos en los más espesos
jarales, y caza también las liebres de noche, lo que no hacen los
galgos, porque no son de tanto viento y rastro. Generalmente se emplea
al podenco para toda clase de ojeos, y para adiestrarle basta sacarle
a menudo a caza".
En los grupos de caza de podencos, llamados recovas o
rehalas, existían unos perros cuya única función era la de llevar las
piezas atrapadas por los otros perros al cazador. Estos perros
especialistas reciben la denominación de "quitaores". Muchos autores han
considerado a estos perros como grandes podencos. En la obra citada
anteriormente define al "quitaor" como:
"En las cacerías a ojeo se da nombre a un perro mixto
de podenco y alano, que puede considerarse como jefe de la rehala, nombre
con que designan los cazadores la reunión de todos los perros. Por lo
común, el quitaor no caza, sino que va observando a los demás perros para
apoderarse de las piezas que los otros cogen, antes que las estropeen o se
las coman, y llevárselas al amo".
Aunque esta definición pueda ser reveladora, cierto es
que en tiempos recientes la función de quitaor pasó a ser desempeñada por
podencos de talla grande. Por un lado, por falta de alanos, que hizo
imposible estos cruces; y por otro, por la absoluta capacidad de los
podencos de mayor envergadura para desempeñar este trabajo. Sin embargo,
el quitaor no sólo actuaba en las recovas, sino que su campo de acción se
extendía a las "manos" de los galgos para la caza de la liebre. Los
célebres podencos "Campaneros" (sinonimia del actual podenco andaluz de
talla grande), eran y son auténticos especialistas, pues las tierras de
Campana, Carmona, tienen extensos páramos de cereales en los que habitan
bravas liebres. Una carrera cualquiera de galgos puede fácilmente alejarse
del cazador varios kilómetros; la ayuda del quitaor para arrebatarle la
liebre a los galgos y llevarla al cazador es inestimable.
Ya hemos comentado que la razón de ser podenco es
la caza. Uno de los mayores cazadores de nuestra literatura es don Antonio
Corvasí. En sus muchos relatos menciona al podenco como el mejor perro del
mundo para el ejercicio venatorio.
"El rey de los perros de la montería es siempre y será en la caza
mayor, el podenco. Valiente en la lucha, incansable para la fatiga,
duro, obediente y ágil como una ardilla, noble y leal para su amo;
reúne todas las buenas condiciones de un magnífico perro de caza
mayor".
La mayoría de los autores antiguos, cuando tratan
al podenco, no hacen distinciones en cuanto a agrupaciones raciales
concretas. Fue en el año 1898 cuando se publicó el primer trabajo que
catalogó a los podencos de la Península y que a la postre sentaría las
bases teóricas de la raza que hoy conocemos como Podenco Andaluz. El autor
Manuel Rodríguez "Lupus", es además de experto cazador, un buen zootécnico
y dejó para la posteridad su excepcional trabajo, a la postre uno de los
más importantes en lo respecta al Podenco Andaluz.
EL PERRO PODENCO ANDALUZ EN EL CONJUNTO DE LAS RAZAS AUTÓCTONAS ESPAÑOLAS
Hablar del Podenco Andaluz dentro de la cinofilia
española conlleva grandes paradojas y contradicciones. Por un lado,
tenemos que la raza más numerosa de entre las nuestras, contando sólo en
Andalucía con una población superior a la suma de resto de los raciales
autóctonos, ha sido una de las últimas razas en alcanzar el reconocimiento
oficial manteniéndose en un estado de indefinición hasta apenas unos años;
por otro, siendo la más común de las razas es a su vez más desconocida,
"raza casi sin historia y en olvido", tal y como refiere Sarazá Ortiz en
su obra "Canicultura" (1.963), que no ha contado con profundos estudios
técnicos y científicos hasta bien entrada la década de los ochenta y sobre
todo los años noventa. Esta situación ha conllevado de forma positiva la
conservación de la totalidad de los efectivos en su más estado funcional,
al margen de modismos y esnobismos superfluos, donde la funcionalidad,
adaptabilidad y rusticidad han sido los criterios impuestos de una
generación a otra por el hombre de campo y la selección natural.
Fue a raíz del I Symposium de Razas Caninas Españolas
en 1.982 cuando se sentaron las bases de los primeros estudios biométricos
sobre la raza, y a partir del siguiente Symposium, en 1.992, tomó cuerpo
el Podenco Andaluz como raza oficialmente reconocida contando ya con una
asociación de criadores plenamente constituida, el Club Nacional del
Podenco Andaluz; un patrón racial reconocido (fruto de dicho Symposium) y
un libro genealógico, cuyos registros se incluyeron en el Libro de
Orígenes Español (L.O.E.) de la Real Sociedad Central de Fomento de Razas
Caninas en España. Desde entonces, se estructuró oficialmente la raza
considerando dentro de ella tres tallas o tamaños diferentes: Talla
Grande, Talla Media y Talla Chica, y además tres tipos de pelo distintos
como son el pelo corto, liso o fino; pelo duro o cerdeño y pelo largo o
sedeño. De aquí deducimos, por la combinación de las diferentes tallas con
las variedades de pelo, la existencia de nueve entes distintos dentro de
la raza Podenco Andaluz.

El Podenco Andaluz en el panorama...


EL PERRO PODENCO ANDALUZ EN EL CONJUNTO DE LAS RAZAS AUTÓCTONAS ESPAÑOLAS
Hablar del Podenco Andaluz dentro de la cinofilia
española conlleva grandes paradojas y contradicciones. Por un lado,
tenemos que la raza más numerosa de entre las nuestras, contando sólo en
Andalucía con una población superior a la suma de resto de los raciales
autóctonos, ha sido una de las últimas razas en alcanzar el reconocimiento
oficial manteniéndose en un estado de indefinición hasta apenas unos años;
por otro, siendo la más común de las razas es a su vez más desconocida,
"raza casi sin historia y en olvido", tal y como refiere Sarazá Ortiz en
su obra "Canicultura" (1.963), que no ha contado con profundos estudios
técnicos y científicos hasta bien entrada la década de los ochenta y sobre
todo los años noventa. Esta situación ha conllevado de forma positiva la
conservación de la totalidad de los efectivos en su más estado funcional,
al margen de modismos y esnobismos superfluos, donde la funcionalidad,
adaptabilidad y rusticidad han sido los criterios impuestos de una
generación a otra por el hombre de campo y la selección natural.
Fue a raíz del I Symposium de Razas Caninas Españolas
en 1.982 cuando se sentaron las bases de los primeros estudios biométricos
sobre la raza, y a partir del siguiente Symposium, en 1.992, tomó cuerpo
el Podenco Andaluz como raza oficialmente reconocida contando ya con una
asociación de criadores plenamente constituida, el Club Nacional del
Podenco Andaluz; un patrón racial reconocido (fruto de dicho Symposium) y
un libro genealógico, cuyos registros se incluyeron en el Libro de
Orígenes Español (L.O.E.) de la Real Sociedad Central de Fomento de Razas
Caninas en España. Desde entonces, se estructuró oficialmente la raza
considerando dentro de ella tres tallas o tamaños diferentes: Talla
Grande, Talla Media y Talla Chica, y además tres tipos de pelo distintos
como son el pelo corto, liso o fino; pelo duro o cerdeño y pelo largo o
sedeño. De aquí deducimos, por la combinación de las diferentes tallas con
las variedades de pelo, la existencia de nueve entes distintos dentro de
la raza Podenco Andaluz.

Una raza ancestral....


UNA RAZA ANCESTRAL CON UN ORIGEN TODAVÍA DESCONOCIDO.
Cualquier raza evocará mayor ancestralidad cuanto más
destacados sean los indicios que la acerquen a los orígenes de las
primeras asociaciones cánido-hombre, ocurridas en la prehistórica
Humanidad. Hoy día se puede obtener una aproximación de como ocurrió dicha
asociación porque por una parte se conocen los hábitos oportunistas de
especies de cánidos actuales que se acercan a las poblaciones humanas en
busca de restos de comida; y por otra, porque el Hombre debió conocer
desde muy antiguo las habilidades para la caza de estos carnívoros, y más
tarde su sentido de la guarda del territorio. Ambas especies pudieron
formar una simbiosis perfecta para lo que por aquellos tiempos más
acuciaba, la obtención de proteínas animales, es decir, la depredación.
Esta mutua asociación se vería propiciada por
caracteres etológicos comunes en ambas especies, el constituir grupos
sociales con un cierto sentido de la jerarquía, así como multitud de
pautas comportamentales ligadas a su sociobiología. De esta forma, se
iniciaría la convivencia entre el cánido silvestre y el hombre, siendo el
segundo el que ocupó el más alto rango jerárquico.
El hombre, por entonces no necesitaba de un cánido
exótico, deforme o bello como las más recientes razas de perros, sino un
cánido atlético, resistente y fuerte, o sea, un auxiliar práctico,
modelado para ser un buen cazador, un cánido, que al igual que el hombre,
fue labrado por la evolución a lo largo de millones de años.
La idea de ancestralidad en esta raza podemos
obtenerla con un simple estudio de su morfología y fisiología más patente,
amen de sus pautas comportamentales. En cuanto a la morfología resaltamos
primeramente su aspecto primitivo, poco artificial y artificioso, sino
todo lo contrario, de tipo ambiental, legado histórico de estas tierras
forjado por la madre naturaleza. Prueba de ello es la gran impresión
genética que esta raza deja en sus cruzamientos con otras poblaciones, ya
que sus caracteres y herencia son dominantes, absorbiendo en todo momento
a otros genotipos. En segundo lugar de sus características fisiológicas
destacamos la extraordinaria capacidad de adaptación que presentan todo
tipo de ambientes, gran versatilidad funcional, facilidad de crianza de la
prole, resistencia a las más diversas situaciones climáticas, aceptación
de cualquier tipo de dieta, parca o abundante; escasa patología, etc. Por
último y desde el punto de vista etológico cinegético referir unas
extraordinarias aptitudes para la caza en toda la fauna venatoria, desde
el intrépido conejo al agerrido jabalí, siendo insustituible en este
empleo, pese a las modas. Tanto es así que en algunas escenas de caza
manifiesta con el hombre una colaboración perfecta: por ejemplo, cuando el
perro acosa a un conejo refugiado en un lentisco ocupa la posición
diametralmente opuesta al cazador de forma que el conejo sale por el lado
de éste último, lo que parece indicar una estrategia consciente de
colaboración con el hombre. De esta misma manera también podemos observar
en la caza en grupo donde cada uno parece saber la función que le
corresponde actuando en equipo sin antes nunca haber cazado juntos.
Todas estas características son reflejo de su
arcaísmo, de su gran similitud con los perros primitivos, los primeros
perros donde la selección era permanente y muy rigurosa, debido a que la
motivación en el hombre era meramente funcional, tal y como ha ocurrido en
los tiempos recientes en aquellos medios empobrecidos histórica y
económicamente. Los cachorros que no cumplen con las exigencias para los
que se les cría, son sacrificados de inmediato, evitando alimentar bocas
inútiles, lo que viene a confirmar en esta raza que está muy poco
mistificada des la antigüedad.

Situacion actual y estructura de la raza


La raza Podenco Andaluz, como tal, queda reconocida
por la Real Sociedad Central de Razas Caninas en España con fecha 29 de
marzo de 1.992 con la aprobación de su patrón racial oficial. Este patrón
racial posiblemente sea el primero que esté avalado por un grupo de
investigación sobre morfoestructura del perro de una universidad española
y es fruto de unos trabajos presentados por primera vez a un foro
científico en el transcurso del II Symposium sobre Razas Caninas Españolas
celebrado en Córdoba en Marzo de 1.992.
En la actualidad es una raza totalmente consolidada en
nuestro País quedando sustentada entre grandes pilares, como son el patrón
racial antes referido, la gestión del libro genealógico y la existencia de
una asociación de criadores, el Club Nacional del Podenco Andaluz,
encargada de conservación, preservación y mejora de la raza.
Oficialmente en el libro genealógico quedaron
configurados tres tamaños distintos y tres variedades de pelo diferentes.
Dichas características si tenemos en cuenta, según los registros
genealógicos, el aislamiento reproductivo de las distintas combinaciones
de talla y variedad de pelo aparecen nueve posibilidades diferentes, es
decir, se constituyen nueve grupos que se pueden reproducir dentro de sí
mismos pero no entre uno y otro. Por tanto, partiendo de estas condiciones
a continuación hacemos una exposición de cada uno de ellos desde el punto
de vista de la conservación, distinguiendo aquellos grupos mayoritarios
donde se puede emprender una labor de mejora genética y aquellos otros
minoritarios en los cuales hay que priorizar una política de mantenimiento
de la variabilidad genética para su conservación.
Si desglosamos al Podenco Andaluz por tamaños que la
Talla Grande representa aproximadamente el 34 % de la población total,
animales éstos, dedicados en su mayoría a la caza mayor en rehalas y
minoritariamente a la función de "quitaores"; mientras que es la Talla
Mediana el conjunto más numeroso y más difundido desde las campiñas a las
sierras, desde las marismas a los montes, alcanzando 53 % del total. Por
último el grupo menos numeroso es la Talla Chica representando el 13 % del
total de la raza. Estos últimos animales se emplean fundamentalmente en la
caza de conejo en terrenos de vegetación abundante, gran densidad de
maleza, donde su tamaño resulta ser el más operativo de la raza para estos
menesteres.
Respecto a las variedades según el tipo de pelo
observamos que el Pelo Corto o Liso es la variedad más abundante con
aproximadamente el 52 % del total, seguido del Pelo Duro o Cerdeño con un
43 % de ejemplares inscritos y alrededor de un 5 % los ejemplares de Pelo
Largo o Sedeño. Tradicionalmente, muchos de los autores que han tratado la
raza opinaban que los perros de "pelos duros y largos" tenían más oído,
más visión, siendo además más duros y resistentes en los terrenos sucios,
en cerros, en los parajes cerrados, etc., mientras que aquellos otros de
"pelos lisos y cortos" eran perros más rápidos y ligeros, más resistentes
a la sequía y se desenvolvían mejor en las llanuras. Si bien nosotros
consideramos que el tipo de pelo es un carácter que guarda relación con el
medio y orografía donde el perro caza (campiña, sierra, monte...) y no
existe una equivalencia directa con la aptitud del perro: afición por la
caza, velocidad, resistencia física, etc. De ahí que los caracteres
fanerópticos como Pelo Liso (asociado a terrenos llanos, campiñas, altas
temperaturas, sequía), Pelo Duro (asociado a montes, zarzales, espesuras)
y Pelo Largo (asociado a zonas altas de sierra, temperaturas bajas, etc.)
sean sólo adaptaciones al terreno y clima sin ninguna repercusión
funcional.
La estructura del Libro Genealógico se ofrece a continuación:
Pelo Liso o Corto
Talla Grande Pelo Duro o Cerdeño
Pelo Largo o Sedeño
Libro Genealógico Pelo Liso o Corto
Talla Mediana Pelo Duro o Cerdeño
Pelo Largo o Sedeño
Pelo Liso o Corto
Talla Chica Pelo Duro o Cerdeño
Pelo Largo o Sedeño

Tallas del Podenco Andaluz


Analizando este conjunto observamos como la proporción
machos/hembras presentes en esta talla favorece a los primeros, superando
el 60 % de los registros mientras que las segundas, no alcanzan el
restante 40 %. Ahora bien, si diferenciamos desde un punto de vista
funcional los Podencos Andaluces de Talla Grande apreciaremos como la
proporción de sexos varía según el tipo de pelo, debido a que las
variedades de pelo duro o cerdeño y pelo largo o sedeño son dedicadas
fundamentalmente a las monterías como perros de rehala en las sierras
andaluzas, mientras que la variedad de pelo corto o liso sigue cubriendo
sus funciones como perros "quitaores" en las campiñas acompañando a los
galgos en la cacería de la liebre. En el primer caso encontramos una
proporción machos/hembras superior a 1.5/1 (rehalas constituidas
fundamentalmente por machos), explicándose este fenómeno por el hecho de
que a estos perros, utilizados en la caza mayor para el venado o jabalí,
se les exige ante estas piezas gran valor, bravura, fuerza, coraje y
arrojo, siendo estas cualidades más propias del macho. Las hembras, por su
parte, son dedicadas en menor número a montear, reservándolas
principalmente a la crianza de los cachorros.
En segundo lugar, al considerar la variedad de pelo
liso, ésta queda circunscrita básicamente a las funciones referidas de
"quitaor" y en dicha labor, aunque también se prefiera al macho, no cabe
duda que las hembras resuelven perfectamente este cometido frente a los
galgos, de ahí que encontremos registrados en ambos sexos el 50 % de los
efectivos (relación 1/1).
Por otro lado, también podemos hablar de las
proporciones de las tres variedades de pelo registradas en esta talla,
siendo la suma de las frecuencias del pelo duro y pelo largo superior al
90 % de los animales, quedando por lo tanto el pelo liso con una
frecuencia algo mayor del 6 %. Estos porcentajes son consecuencia de la
principal utilización de la talla en caza mayor, siendo su uso como
"quitaores" o para cazar a la mano cada vez menos frecuente. Por tanto, en
la caza mayor que discurre por terrenos de mucha maleza, y zarzales, los
perros mejor adaptados son aquellos que presentan este tipo de pelo duro y
largo, que los protege mejor frente a las espinas, los arañazos, etc.
mientras que aquellos de Pelo Liso normalmente se hallan en zonas de
campiñas o en otras regiones donde la vegetación es escasa.
En cuanto a las frecuencias de las capas, hemos
observado que la capa blanca es la más abundante en esta talla, siendo
casi exclusiva para los perros de caza mayor, por motivo de contrastar
perfectamente con el paisaje de las sierras y distinguirse muy bien en el
monte, si bien en algunos ejemplares hace presencia el canela,
principalmente en la cabeza, alrededor de los ojos y orejas, y alguna que
otra gran mancha de color en los flancos o grupa. Por el contrario los
perros dedicados a la caza menor presentan casi siempre capas canelas, en
sus distintas tonalidades, quedando el blanco relegado a particularidades
complementarias de la capa como son los luceros y estrellas en la cabeza,
cordón en el pecho o los calzados en las extremidades.
PODENCO ANDALUZ DE TALLA MEDIANA.
Esta talla es la más numerosa dentro del Podenco
Andaluz por ser la más versátil y adaptable, ya que su tamaño mediano les
permite emprender cualquier tipo de tarea cinegética, pudiendo solaparse
en los terrenos de la Talla Grande y de la Chica con similares resultados.
Esto le ha llevado a ser el perro más común, el más polifacético para el
cazador, ya que puede emplearlo tanto en el conejo como en la perdiz, en
la liebre y en los patos.
En esta talla, contrariamente a lo que ocurre en la
Talla Grande, la proporción de machos/hembras parece haberse invertido ya
que los machos representan un tercio del total de la población (33%),
mientras que a las hembras corresponde las dos terceras partes (66%) de
los registros. Esto puede explicarse porque aunque es la más polifacética,
se dedica fundamentalmente a la caza menor, sobre todo al conejo, y por
este motivo el sexo no resulta un factor limitante desde el punto de vista
funcional, ya que no se requiere una gran envergadura para perseguir a sus
presas tal como ocurre con la Talla Grande frente a los jabalíes o el
venado. También podemos destacar que en este tipo de actividades resulta
más fácil el manejo de una hembra que un macho, ya que existen machos que
"recuerdan" a una hembra en celo durante la jornada de caza y abandonan su
tarea, o bien si cazan varios machos juntos se molestan unos a los otros,
se pelean, resultando desaconsejable utilizar más de uno en el grupo de
caza. No obstante, este problema en el Podenco Andaluz no está tan
acentuado como en sus parientes más cercanos.
Además, debemos de tener en cuenta que al contrario
que ocurre con la Talla Grande, donde frecuentemente la rehala la forman
un numeroso grupo de ejemplares, en el caso de la caza menor el
propietario de Podenco Andaluz de Talla Mediana, sólo mantiene tres o
cuatro animales, siendo más interesante para él disponer de mayor número
de hembras por las posibilidades de cría que esto supone.
En cuanto a la distribución de las frecuencias de las
variedades de pelos, observamos claramente como abunda el pelo corto o
liso, representando casi las tres cuartas partes de todos los registros
debido a que la gran mayoría de animales cazan en campiñas y zonas de
escasa vegetación, donde ésta no resulta un gran obstáculo. Además estas
zonas coinciden con los lugares caracterizados por grandes temperaturas y
este pelo hace a los animales más aptos, animales éstos que soportan mejor
el calor y por tanto se muestran más resistentes a la sequía; mientras que
la otra cuarta parte restante la integran las variedades de pelos duro y
largo, que pertenecen a aquellos animales que se desenvuelven en zonas de
sierra con vegetación exuberante y con temperaturas más bajas.
Respecto a las capas que presentan los animales
pertenecientes a esta talla, su inmensa mayoría son canela, desde la
tonalidad más clara hasta el canela encendido, siendo poco frecuentes los
ejemplares de capa blanca. También destacar una pequeña proporción de
capas bicolores donde el blanco y canela se distribuyen por igual a
grandes manchas.
PODENCO ANDALUZ DE TALLA CHICA.
El Podenco Andaluz de Talla Chica o Pequeña es el
colectivo menos numeroso dentro de la raza y esto es así por estar
dedicado casi exclusivamente a la caza del conejo, en áreas muy concretas
donde por motivos de suelo y vegetación resulta el más resolutivo. En este
grupo la proporción machos/hembras es la más desequilibrada de las tres
tallas, siendo favorable a las hembras en una relación 4 a 1. Posiblemente
sea así por constituir una población poco numerosa donde los criadores
consideran más importante controlar y acaparar la población de hembras.
Es de obligada referencia aludir a la escasa cantidad
de ejemplares de pelo largo existentes en esta talla. Este hecho puede
deberse a que es la variedad más "rara" dentro de la raza, siendo difícil
acceder a ellos, pues sus áreas de difusión natural son comarcas muy
pequeñas. En cuanto a las otras dos variedades apreciamos la gran
proporción de pelo liso o corto (85 %) frente a la de pelo duro o cerdeño
que presenta una frecuencia del 15 %. Las razones que explican estas
frecuencias coinciden con las explicadas en la Talla Mediana. Respecto al
color de la capa reseñamos que la inmensa mayoría de los ejemplares de
esta talla son canela monocolor en sus distintas tonalidades, aunque si se
pueden presentar particularidades de la capa de pelo blanco (luceros,
estrellas, calzados, etc.), mientras que las capas blancas o bicolores
blanco y canela son escasísimas.